Rimini

Ciudad antigua y nueva, Rimini, capital de la nueva Provincia homónima, ofrece, en feliz síntesis, monumentos de un insigne pasado junto a un modernisimo complejo turístico. Una meta ideal para vacacionar, para quien desea alternar al relax de un dia en la playa o a las diversiones de una noche en discoteca, la visita a tesoros de arte heredados del pasado. Rimini viene fundada por los romanos en el 268 a.C., como colonia de derecho latino, nodo estratégico y punto de encuentro de tráficos comerciales. En el 90 a.C. fue elevada al rango de Municipio. El Medievo la vió protagonista del proprio destino en calidad de comuna libre.

Hacia final del siglo XIII sec. tuvo inicio la Señoria de los Malatesta que transformó Rimini en una fragua de cultura y arte. Esta es, a grandes rasgos, la historia citadina bien testimoniada de insignies reliquias como el Arco de Augusto, el Puente de Tiberio y el Templo Malatestiano. El 30 de julio de 1843, otra piedra miliar para comprender la Rimini actual, es inaugurado el Establecimiento Privilegiado de los Baños a los cuales siguieron, cerca de 50 años despuès, el Kursaal y el Grand Hotel. Nace así “l’Ostenda d’Italia” destinada a transformarse, con el boom del turismo de los años 60-70, en la metrópoli balnearia por excelencia, en la capital europea de las vacaciones.

La ciudad consta de dos corazones vivos y pulsantes: el centro histórico, con sus barrios y la costa, con 15 km de playa subdividida en 10 fracciones (partiendo del norte, Torre Pedrera, Riserba, Viserbella, Rivabella, San Giuliano Mare, Marina Centro, Bellariva, Marabello, Rivazzurra y Miramare), cada una con sus tradiciones y sus rituales.

Rimini, mas allá del desarrollo y del surgimiento de nuevas metas turísticas, ostenta aún numerosas supremacías que lo hacen uno de los más notables y apreciados lugares para vacacionar en Europa.